El espacio vital en la peluquería canina

¿Dejaríamos a un extraño o a alguien sospechoso acercarse o incluso tocarnos?
Nos mostramos recelosos, cautos y nos produce rechazo, ansiedad o incluso miedo la proximidad de quienes no cuentan con nuestra aprobación o permiso porque reservamos nuestro espacio mas cercano para familiares y personas con las que compartimos nuestra intimidad y permitimos un contacto directo mediante un protocolo social previo que incrementa nuestra confianza en quien se acerca con buenas intenciones evidentes.

Disponemos de varias zonas con unos límites que pueden variar según el momento y lugar.
Los humanos por ejemplo establecemos unos límites a la proximidad de nuestros semejantes y se pueden definir como:

ZONA VERDE
La frontera exterior se denomina zona pública y varía entre 2 y 5 metros según la persona y las circunstancias en en la que pueden estar desconocidos sin sentirnos incómodos.
Esta distancia se reduce en situaciones de aglomeración como discotecas o transporte público y es tan relativa que podemos reducirla en una playa abarrotada y ampliarla en una playa vacía en la que la proximidad de otras personas resulta casi una invasión de nuestro espacio.

ZONA NARANJA
Esta zona la reservamos a nuestros conocidos y varía entre uno y dos metros según la persona y su cultura.

ZONA ROJA
A este espacio tiene acceso exclusivamente las personas de nuestro círculo mas cercano y sus límites pueden incluso desaparecer al no provocar una situación incómoda.

Por lo general se considera que necesitamos mantener una distancia de 20 a 40 centímetros alrededor de nuestra cara aunque quienes sufren síntomas de ansiedad necesitan incluso mas.
Es un hecho que comprobado que los perros, como nosotros, también ponen unos límites a la proximidad, especialmente en situaciones que les producen alarma o incomodidad, que esta distancia está condicionada por su socialización y por su entorno y que como animales sociales permiten y procuran la proximidad de sus conocidos y disponen de un protocolo que facilita el acercamiento.

En la peluquería canina resulta indispensable una intromisión en su area de seguridad, un contacto directo que pueden rechazar con una de las dos formas a su alcance. La evasión o el enfrentamiento son sus únicas salidas ante una situación que entienden como conflictiva, dos opciones que incrementan su nivel de estres y que deben ser evitadas durante el servicio.

¿Como evitar situar al perro ante esta disyuntiva que puede hacer de nuestro manejo una experiencia traumática o desagradable condicionando negativamente las futuras sesiones?

Resultan primordiales:
-La observación de su comportamiento desde el momento en el que entra en el salón y especialmente su reacción al acercamiento o contacto directo, la aceptación o rechazo inicial debe servirnos como guía para nuestra actuación posterior.
-La información que nos puede aportar la persona que le acompaña sobre los cuidados que le proporcionan en casa, sus experiencias anteriores en manos de otros peluquer@s o los problemas de salud que puedan afectar al servicio.
-La comunicación basada en la comprensión de los mensajes que recibimos y emitimos nos ayuda a evitar conflictos refuerza la confianza mutua.
-La empatia nos permite ponernos en su lugar y buscar la forma de no resultar amenazantes o intimidatorios en nuestro trato.
-El respeto que resulta básico en cualquier relación lo es especialmente en la que mantenemos con los animales cuyo bienestar y cuidado da sentido a nuestra actividad.

En resumen:
Desde nuestros conocimientos y experiencia profesional debemos procurar no entrometernos mas allá de lo que el perro nos permita y conseguir mediante una actitud adecuada generar la suficiente confianza para que consienta sin demasiadas reservas nuestro acercamiento a su zona roja, la manipulación y el contacto directo que el desarrollo del servicio requiere.