Proteger, cuidar y embellecer

Tres son o deberían ser los principales objetivos de los profesionales de la peluquería canina.

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Proteger a unos animales que son  a menudo expulsados de su hogar, alejados de su familia, abandonados por considerarlos un estorbo o una carga, animales que padecen también en su casa otro tipo de abandono, el descuido y la desatención de sus necesidades primarias de ejercicio, nutrición e higiene por parte de las personas de las que dependen y adoran.

Cuidar de su pelaje manteniendolo hidratado y en optimas condiciones de higiene, evitando la formación de enredos, facilitando la necesaria regeneración natural de los diferentes tipos de mantos caninos además de revisar el estado de las uñas, los oídos y la presencia de parásitos, proporcionando información y asesoramiento al propietario del animal sobre cualquier observación que requiera una especial atención.

Embellecer a unos animales ya de por sí muy estéticos aportándoles armonía y equilibrio mediante el corte o arreglo de su pelo, definiendo sus líneas y ángulos naturales siguiendo unos patrones establecidos o dotándoles de una estética diferente basada en la creatividad del peluquero.

Protegerlos, cuidarlos y embellecerlos desde:

La confianza que necesitan para considerarse seguros y tranquilos en nuestras manos, para consentir sin reservas nuestra proximidad y manejo, para sentirse como en casa.

El cariño que refuerza la amistad, la empatía y mejora la comunicación y comprensión necesarias. Las palabras calmadas, las caricias y el manejo amable son siempre imprescindibles y reducen los indeseables niveles de estrés.

El respeto que merecen como seres vivos, la consideración de sus derechos y la atención a su seguridad son condiciones indispensables para la realización de cualquier servicio de peluquería canina.