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Condicionantes del servicio

Una vez en el salon aparecen otros factores que lejos de calmar favorecen el incremento del nivel de estres.
Las circunstancias negativas bajo el punto de vista del animal e inherentes al servicio de peluquería pueden ser:
Olores extraños y amenazadores que debido a su fino sentido del olfato el perro detecta en el ambiente, olores a perros presentes o pasados imposibles de ocultar a la nariz canina en un entorno reducido.
Extraños que lo separan de su dueño de forma abrupta y sin presentacion ni protocolo de calma previo.
Ruidos estridentes producidos por la maquinaria.
Calor sobre todo en verano que les puede resultar asfixiante.
Concentracion en un espacio reducido de animales sin costumbre.
Manejo incorrecto por parte de las persona dedicadas a su cuidado generalmente causado por la escasa comprensión o empatía que favorecen los metodos tradicionales basados en el dominio mediante la inposición y el castigo y la escasa o inexistente formación profesional que genera una frustación personal que favorece un comportamiento brusco y desagradable.
Invasión del area de seguridad o crítica, de ese espacio personal y reducido que todos los animales (incluidos nosotros) reservamos exclusivamente para nuestros allegados o aquellos en quienes confiamos.
Es en estos posibles factores de estres en los que nosotros los peluqueros caninos debemos actuar, podemos atenuar, modificar o eliminar todos los metodos de trabajo y comportamientos que favorezcan el estres en  perros y en personas además de favorecer aquellos que transmitan calma y confianza.

Ningun servicio o técnica en peluquería canina es en si mismo negativo, el objetivo del peluquero es siempre el bienestar del animal, lo que si cambia es la apreciación y la sensibilidad de cada animal hacia el servicio y el trato que al mismo se le proporciona.

Condicionantes previos

Muchos perros llegan a la peluqueria con un nivel elevado de estres debido a condicionantes previos al servicio de peluquería.
Estos condicionantes previos a la entrada al salon de peluquería pueden ser:
  • Escaso nivel de socializacion y una reducida capacidad para reaccionar ante situaciones nuevas y por ello amenazantes.
  • Capacidad de comunicacion y trasmision de calma reducida y generalmente mal interpretada.
  • Experiencias previas y negativas en entornos similares a la peluquería (clinicas) o en manos de peluqueros inexpertos y adictos a clásicos metodos impositivos y correctivos.
  • Carencia de estímulo físico y mental en su vida diaria.
  • Falta de habito o costumbre de manejo para su higiene doméstica o profesional.
  • Angustia por la separacion de sus dueños en el momento de la entrada a la peluquería producida  por personas cuyo comportamiento de alguna forma transmite a sus compañeros, expertos en la lectura de las expresiones y el comportamiento de sus dueños, un mensaje tan negativo como “aqui te dejo abandonado en manos de estos desaprensivos que te van a hacer de todo, pobrecito”.
 Los peluqueros nos encontramos diariamente en el desarrollo de nuestra labor con perros considerados como problemáticos o de manejo complicado, animales condicionados de forma negativa hacia la manipulación que reaccionan con miedo ante una situación que no controlan y que no les aporta beneficio inmediato alguno.
El comportamiento de estos animales abarca una completa gama de actitudes que van desde la continua oposición a su manipulación de forma mas o menos activa hasta el intento de intimidación y en ocasiones la agresión como vias de evasión ante una situación molesta, desagradable y evidentemente nada positiva.
La situación es percibida como muy negativa por el perro y la mejor forma de contrarestar este efecto es el comportamiento absolutamente positivo de su cuidador.
Paciencia, comprensión y empatía así como seguridad y solvencia en el trato son fundamentales para reducir y mantener el estres en niveles aceptables y ganar la confianza y entrega del animal.
Todos los perros nos llegan a la peluquería con un nivel de estres debido a condicionantes previos, es una carga negativa que debemos evaluar, estabilizar y reducir desde el primer momento.
Todos los que nos dedicamos a esta actividad conocemos o hemos conocido casos extremos en los que resulta casi imposible reducir la negatividad previa, perros que sufren una situación cercana al pánico y cuyo manejo requiere un personal altamente especializado.

Todos deberiamos tener claro que un perro estresado es un animal que sufre, debemos ser conscientes de ese sufrimiento y procurar atenuarlo y en ningún caso colaborar en el aumento del mismo.

Dependientes

Supongamos que cogemos un animal (Canis Lupus) y durante generaciones seleccionamos y criamos solo los que nos satisfagan por su comportamiento o por cuestiones estéticas. 

Reforzando las características que nos interesan creamos un nuevo animal con muy variadas formas pero por el camino este animal ha ido perdiendo en muchos casos adaptaciones que le eran imprescindibles para la supervivencia en el medio natural ya que en el nuevo medio humano la supervivencia esta asegurada y la comida es abundante y a menudo gratuita.

Siguiendo unos criterios propios y no precisamente naturales de selección y cría hemos creado un ser diferente, el perro (Canis Lupus familiaris), que depende en la mayoría de los casos de nuestra ayuda para subsistir.

No es que solo necesite nuestra ayuda para alimentarse sino que por determinadas características de piel y pelo que seguramente hubieran desaparecido mediante la seleccion natural necesitan un cuidado constante para evitar molestias al animal.

Ademas la adaptación al medio humano moderno, artificial y hostil, dificulta procesos naturales en el perro como la muda y complica el mantenimiento del equilibrio del manto produciendo enredos que a su vez acumulan suciedad y propician problemas en la piel del perro.
Los peluqueros caninos deberiamos ser los encargados de informar sobre las necesidades específicas de cuidado de cada animal, favorecer campañas de concienciación en la sociedad y recibir la formación adecuada que nos permita actuar como especialista en higiene y cuidado del perro y no solo como simples peladores de perros.

Abandonados

Al pensar en un perro abandonado imaginamos un animal solo en la calle o en la carretera tras haber sido expulsado del hogar que compartía con sus compañeros humanos.
Esta imagen es real y lamentablemente frecuente pero existen otros tipo de abandono doméstico, perros que sin ser expulsados y habitando con sus dueños padecen el abandono de algunas de sus necesidades primarias. 
Estos perros tienen generalmente comida a discreción aunque sus dueños no se preocupen de lo adecuada o no sea esta para su correcta nutrición, disponen de cama sin plantearse las necesidades reales del perro en cuanto a sueño y descanso y puede que incluso dispongan de algun juguete o mordedor y salgan regularmente a dar su paseo al final de la correa.
Pero hay un tipo de abandono especialmente cruel e inexplicablemente invisible y no denunciable para la sociedad que es el abandono de la higiene del perro.

Resulta incomprensible especialmente en estos tiempos de extrema higiene personal y domestica en que vivimos que haya personas que cuidando al detalle su imagen no sientan vergüenza de sacar a la calle a sus compañeros en el lamentable estado de abandono de la mas mínima higiene imprescindible.
¿Es que no son conscientes de la necesidades de higiene y cuidado de sus compañeros?
¿No se dan cuenta de que la higiene de su perro es el reflejo de su propia higiene? 

Son numerosos los casos de abandono de higiene que recibimos en la peluquería, animales en estados lamentables de descuido, sucios, con el pelo apelmazado, las uñas de un largo que les impide caminar comodamente, los oídos taponados con una capa oscura y con un olor que te hace preguntarte si realmente conviven con el o lo relegan a un segundo plano a una distancia en la que no se note el hedor.
Lo increible de la situación es que sus dueños creen realmente que actúan de forma correcta, que su perro es así, siempre ha sido así y este es su estado natural.

Estos animales llegan a la peluquería en tan mal estado que al profesional no le queda otra que eliminar todo aquello que no es recuperable, generalmente rapando. 
Al no estar muy acostumbrados al manejo imprescindible para su higiene son bastante reacios a los servicios de su peluquero y ofrecen una resistencia mas o menos intensa.

No permiten al profesional lucir sus conocimientos en estética canina, se trata mas bien de arreglos de urgencia gratificantes exclusivamente por la mejora del estado del animal.