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Asociación, ¿la solución?

Una competencia desleal que se aprovecha de la falta de regulación de nuestra actividad generando servicios de baja calidad con tarifas por debajo de una mínima rentabilidad, una oferta formativa devaluada que abusa de la vocación de quienes pretenden iniciarse en el oficio, una oferta laboral que explota y frustra las ilusiones de quienes aceptan sus condiciones como una forma de permanencia en una actividad que les apasiona.
El descrédito profesional de un oficio no reconocido como tal, la falta de reconocimiento de una actividad altamente especializada y de una gran responsabilidad, la ignorancia o incluso el desprecio que muestra una gran parte de la sociedad hacia las necesidades reales de higiene y cuidado de sus compañeros caninos y felinos.
Pero sobre todo la falta de unión e incluso el continuo enfrentamiento entre profesionales que propician un ambiente enrarecido, excluyente y carente de la mas mínima confianza e incluso respeto entre quienes nos dedicamos a una tarea, un oficio de los pocos que son disfrutados a pesar del esfuerzo diario que te permite acudir al trabajo los lunes con ganas y disfrutar con la compañía de unos animales que te apasionan con la sensación de colaborar positivamente en su bienestar.
Resulta sencillo conectar con otros compañeros de oficio ya que compartimos unas experiencias que resultan difíciles de comprender por personas ajenas a nuestro mundo. Siempre que se reúne un grupo de peluqueros caninos surge la complicidad y las risas, es fácil comunicar y empatizar pero no resulta tan simple aunar criterios y comprender que nuestro futuro y el del oficio al que tanto debemos depende de nuestra capacidad de entendimiento y colaboración y en definitiva del nivel de compromiso que estemos dispuestos a asumir.
Muchos otros colectivos comprendieron antes que la fuerza está en la unión que nace de la aceptación de unos objetivos comunes, se mantiene mediante la confianza y el respeto profesional y se canaliza mediante la constitución de asociaciones locales y su posterior unión en federaciones que amplíen y refuercen su voz e influencia en la sociedad.
Deberíamos ser capaces de comprender que nuestro futuro personal depende en gran medida del futuro de nuestro colectivo y que solo mediante la unión lograremos hacer progresar y mejorar este apasionante oficio que compartimos y el bienestar de los animales a cuyo cuidado nos dedicamos.
Nuestra actividad tras años de ser ignorada e incluso menospreciada por la administración está entrando, ha entrado de hecho, mediante el Instituto Nacional de las Cualificaciones(INCUAL) en una fase inicial de reconocimiento y regularización, un proceso tras el cual será incluida en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y se elaborarán los instrumentos de apoyo necesarios para la evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral y vías no formales de formación.
¿Que quiere decir esto?
Pues básicamente y a mi entender que en un plazo determinado existirá un plan de formación que dará lugar al reconocimiento de nuestra actividad y la acreditación de quienes nos dedicamos a ella mediante un proceso de evaluación de la experiencia y conocimientos que cada uno de nosotros podamos demostrar.
Las administración seleccionó en su día a una entidad del sector para ejercer como asesora de un proceso tras el cual procederá a contrastar el proyecto con diversas asociaciones de nuestro ámbito en busca de un consenso que permita finalizar el procedimiento.
La puesta en marcha de este proceso regulador y la necesidad de participar en el mismo ha propiciado que tras años de escaso asociacionismo en el sector nos encontremos en un momento en el que se están constituyendo asociaciones en distintas regiones del país, agrupaciones de profesionales de la peluquería canina, la mayoría empresarios del sector, que se organizan para participar de un proceso que será decisivo en nuestro futuro profesional y que pasarán a constituir una federación de ámbito nacional que organice y amplíe sus voces tanto en el actual proceso como en futuras acciones.
Siempre he creído en el poder de un grupo coordinado para la consecución de unos objetivos comunes, hace años que me comprometí personalmente junto a un grupo de compañeros en la constitución de una asociación de peluquerías caninas en Baleares (APCFIB)y he comprobado que lo que nos separa a unos de otros es menos de lo que nos une, que basta con reunirse y hablar con quienes son tu competencia para eliminar desconfianza y recelo, que aunque tengamos visiones diferentes los objetivos son comunes y que nuestros intereses particulares se defienden mucho mejor desde un grupo organizado.
Os animo a agruparos para constituir nuevas asociaciones o uniros a las ya existentes, a definir objetivos, unificar criterios y sumar esfuerzos de la misma forma que espero que las asociaciones existentes o futuras tengan la suficiente disposición y capacidad de entendimiento que les lleve a rechazar enfrentamientos o debates estériles.
La asociación puede ser la solución a muchos de los problemas pero la unión parte del entendimiento y la comprensión mutua, del respeto y del compromiso con nuestro oficio.

¿Estamos realmente dispuestos a reunir a la manada?

Solvencia y asertividad, las claves de una relación positiva.

A lo largo de los años que llevo ejerciendo como peluquero canino he comprobado cual es la actitud que además de ser respetuosa con los animales que cuido es efectiva en la medida en que propicia una comunicación y un entendimiento mutuo que facilita la sesión de peluquería canina a unos animales a los que les puede resultar incomoda o incluso intimidatoria ya que no les reporta ningún beneficio inmediato apreciable.
Tengo que decir que cuando me inicié en esta actividad la relación entre animal y cuidador se basaba en la imposición, en la búsqueda generalmente por la fuerza de una sumisión sin reservas y en la suposición de que las reticencias que pudieran mostrar a su manejo y arreglo se debían mas a una cuestión de dominancia ante la cual no había otro método que el castigo y la continua represión de cualquier conducta evasiva o aparentemente agresiva supuestamente realizada para imponerse a su cuidador.
Nunca me gustaron estos métodos por ser poco respetuosos además de totalmente ineficaces y muy traumáticos para unos animales que reaccionaban como podían frente a la incomprensión de quienes debían protegerlos además de cuidarlos y embellecerlos.
Con el tiempo comencé a comprender las causas de la resistencia al manejo que muchos mostraban, el estrés y el miedo que les podía causar algo tan necesario como la higiene y el cuidado de su pelaje, los condicionantes previos a su visita y los factores inherentes al servicio que podían causarles estres y angustia convirtiendo la sesión de peluquería en una fastidiosa obligación.
De todos los elementos que tienen lugar durante una sesión de peluquería canina son la comunicación y la empatía los principales y de ellos depende que el animal se sienta confiado y el profesional satisfecho de realizar un trabajo cuya recompensa no es exclusivamente económica, quienes a esto os dedicáis lo entenderéis perfectamente.
Todos, tanto animales como personas necesitamos sentirnos comprendidos y seguros cuando nos ponemos en manos de un profesional y necesitamos también percibir cuando no tenemos el control de la situación que alguien capacitado está al cargo y nos proporciona la seguridad que requerimos. En situaciones que presentan un riesgo y nos aportan cierta alarma nos tranquiliza la presencia de policías o bomberos, ponemos nuestras vidas en manos de pilotos y de médicos y seguimos fielmente sus indicaciones porque les concedemos la facultad de saber cuidar de nosotros.
Esta capacidad de otorgar crédito a otro basándonos en su preparación , en su capacidad o en la seguridad que nos aportan nos permite sobreponernos a situaciones que nos generan ansiedad o miedo mediante la cesión del control a personas que se nos muestren suficientemente solventes.

Solvente: Capaz de cumplir con su obligación, cargo,etc., y particularmente,capaz de cumplirlos con eficacia.

Mostrar solvencia o seguridad en lo que estás haciendo trasmite tranquilidad y facilita la resolución de una situación considerada como amenazante, reduce las reticencias o miedos y aporta la calma necesaria para que el animal que cuidamos se sienta confiado y en buenas manos.
La solvencia es una cualidad que se logra mediante la seguridad de realizar el procedimiento mas adecuado y esta seguridad la aportan la experiencia y sobre todo la formación.

Pero hay otra cualidad que todo peluquero canino debería poseer que es la asertividad.

Asertividad: Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se diferencía y se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad.

Como yo la entiendo la asertividad es la capacidad de negociar renunciando a la agresividad como método impositivo y a la pasividad que conduce a un fracaso absoluto, requiere comprender al otro, ponerse en su lugar pero defender una posición firme desde la convicción de su necesidad y la propia capacidad para su realización.

Esta mezcla de comportamiento seguro y tranquilo que hace que tu cliente se tranquilice y te conceda el crédito, la confianza necesaria (solvencia) sumado a la negociación asertiva desde la comprensión pero sin imposición ni renuncia son para mí las claves de una relación positiva que facilita el servicio y te aporta satisfacción personal y orgullo profesional.

Buenas prácticas en la peluquería canina

Desarrollamos una actividad altamente especializada y asumimos una gran responsabilidad al hacernos cargo del cuidado de unos animales que son muy importantes para sus dueños y para nosotros en un sector sin regulación en el que se hace muy difícil destacar por ofrecer un servicio excelente debido a la falta de acreditación y control de calidad.

Necesitamos una guía que acredite nuestra profesionalidad ante nuestros clientes y les ofrezca una garantía de la calidad, seguridad y garantía de nuestros servicios, que evidencie ante la administración la necesidad de proceder a la regularización del sector y nuestro interés por avanzar en el autocontrol y que establezca una diferencia apreciable y valorada por los clientes entre los centros que asuman el compromiso de un código de buenas prácticas y los que no.