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Prevención y Compromiso

Trabajamos con animales vivos y siempre existe la posibilidad de que fallezcan en nuestras instalaciones por causa natural o a consecuencia de una negligencia, la primera es inevitable y aunque debemos estar preparados para asistirles también debemos estarlo para asumirlo aunque no sea nuestra responsabilidad y actuar de forma comprensiva y respetuosa hacia su familia, lo segundo, el descuido o la falta de atención y previsión si que es evitable y nos hace responsables directos del fatal incidente, una responsabilidad que nos obliga a responder a las consecuencias y posibles reclamaciones legales.
¿Que podemos hacer para evitar las incidencias que por descuido culminen en lesiones o incluso con el fallecimiento del animal?
Lo principal es estudiar y analizar previamente las posibles causas de accidente y establecer protocolos que incrementen y aporten seguridad a nuestras instalaciones y procedimientos de servicio.

Redactar por escrito cuales son los riesgos y cuales los medios para prevenirlos y evitarlos estableciendo un plan que acredite nuestro interes por evitar los accidentes y la atención que dedicamos a su prevención es una excelente forma de aportar seguridad a nuestros clientes y de alguna forma puede resultar una buena defensa frente a determinadas denuncias.
Toda esta información y otro tipo de garantías para los clientes quedan habitualmente registrados en un Código de buenas prácticas profesional, un compromiso que garantiza a los clientes la seguridad y la calidad de nuestros servicios profesionales.


 

Un Código de Buenas Prácticas en la peluquería canina pretende constituir una guía práctica que facilite el cumplimiento de la legislación aplicable a las empresas del Sector de Peluquerías caninas, y contribuya a resolver, de manera ágil, las cuestiones más frecuentes que pudieran plantearse como consecuencia del desarrollo de la actividad de acicalamiento, higiene y cuidado de mascotas, con el objetivo de promover la calidad de sus servicios y acrecentar el grado de protección de los derechos de los consumidores y usuarios incrementando el nivel de calidad y seguridad de la actividad desarrollada por los establecimientos favoreciendo un trato respetuoso hacia los animales confiados al cuidado de los profesionales.


 

Por supuesto que debemos contratar un seguro que cubra nuestra responsabilidad ante a un suceso que suponga lesiones o incluso el fallecimiento del animal a nuestro cuidado, un seguro que cubra nuestra responsabilidad frente a los posibles denunciantes.
Conviene tener en cuenta que las posibles fugas de un animal de nuestras instalaciones y las consecuencias de las mismas son también competencia del responsable del centro por lo que además de ser muy exigentes en nuestras medidas de seguridad deberíamos comprobar que nuestra aseguradora cubre dichas fugas.

Podemos asumir un compromiso, podemos prevenir y estar muy atentos y aún así nunca estaremos libres de la difamación, del escarnio, la calumnia, la injuria, el insulto o la denigración pública, gratuita y frecuentemente  anónima de las redes sociales, un medio que juzga y culpabiliza desde el seguimiento y promoción de cualquier comentario vertido con mas o menos razon, con mas o menos resentimiento  sin tener en cuenta la realidad de los hechos, la reacción de los responsables ni el dolor y el perjuicio económico que se puede estar haciendo a quienes solo deben responder ante la justicia.

Comprometámonos con nuestros clientes, prevengamos los riesgos, pongamos los medios para  evitarlos y respondamos con responsabilidad frente a los incidentes, la justicia está para determinar la posible culpabilidad y la compensación oportuna.

Pero hay otra cuestión interesante.

¿Quien puede asesorarnos y ayudarnos frente a posibles reclamaciones o denuncias?

Las asociaciones profesionales y las empresariales  deberían ofrecer servicios de cobertura legal, laboral y fiscal además de la formación necesaria para mejorar la calidad y la seguridad de los servicios de sus asociados contribuyendo positivamente a la mejora del prestigio de nuestra actividad participando activamente en el Sistema Arbitral de Consumo de su comunidad y asumiendo un Código de Buenas Prácticas en la peluquería canina.

Asociación, ¿la solución?

Buenas prácticas en la peluquería canina

La Calidad como elemento diferenciador en la peluquería canina

Compromiso +

 

Certificación profesional positiva

Como profesional de la peluquería canina preocupado por un servicio de higiene y estética comprensivo, respetuoso y seguro para los animales a nuestro cuidado me ha alegrado comprobar que en el borrador del futuro certificado de profesionalidad denominado “Cuidados higiénicos y estéticos de animales de compañía y otros animales” que será la referencia para optar una certificación o título oficial de peluquería canina se expresan y se recogen como requerimientos evaluables elementos que enfatizan el bienestar animal y la especial preparación requerida para su comprensión y trato basado en la confianza y el respeto.


 

Frases y conceptos como :
“La ficha del animal que acude por primera vez a la peluquería se cumplimenta en el formato y soporte establecido, recogiendo datos referentes a su comportamiento, posibles lesiones y tratamientos.”

“La aproximación al animal de compañía se establece de forma progresiva y tranquila, aplicando técnicas de comunicación verbal, gestual o corporal, creando vínculos afectivos y trasmitiendo confianza al animal.”

“El pelo se corta a máquina cuando su grado de anudamiento es elevado, llegando al compactado del pelo o manto del animal, utilizando la cuchilla de la medida requerida para conseguir una altura de pelo que proteja la piel del animal.”

“El animal se coloca sobre la mesa, aplicando las técnicas de sujeción y manipulación requeridas, minimizando riesgos para el animal y las personas próximas y facilitando que el profesional adopte posturas ergonómicas durante la ejecución de la tarea que prevengan enfermedades profesionales asociadas.”

“Demostrar respeto y sensibilidad en el trato con animales.”

“Explicar conductas de aproximación a animales de compañía, con el fin de crear vínculos afectivos y ganar su confianza.”

“Enumerar normas de prevención de riesgos laborales y de bienestar animal aplicables a establecimientos de higiene de animales de compañía y otros animales.”

“Aplicar técnicas de aproximación al animal, en función de su tamaño, raza, edad, conducta y temperamento, de forma progresiva y tranquila.”

“Etología animal y alteraciones del comportamiento.”
“Interpretación del lenguaje gestual de los animales.”

“Indicadores de intranquilidad e inseguridad: vocalización, nerviosismo.”
“Medios de inmovilización de animales: técnicas de sujeción no traumáticas.”
“Riesgos laborales asociados al manejo de animales.”
“Normativa aplicable en establecimientos para estética de animales de compañía y otros animales: riesgos laborales, bienestar animal, gestión de residuos, control ambiental y otras.”
“Primeros auxilios aplicados a profesionales de la estética animal.”
“Primeros auxilios de pequeños animales.”


 

Tras la lectura en profundidad y el análisis de cada una de sus unidades de competencia, realizaciones profesionales, criterios de realización, capacidades y criterios de evaluación creo que puedo decir que a falta de un posterior desarrollo la próxima certificación profesional puede ser un factor determinante en la formación de tod@s l@s profesionales nuevos y veteranos además de influir positivamente en el prestigio profesional de nuestra actividad , exponiendo y promoviendo en la sociedad nuestra principal función que no es otra que el bienestar animal.

Pronto dispondremos de una nueva cualificación profesional , ¿estas interesad@ en este tema?

Mas información: Peluquer@s canin@s certificad@s

De lo positivo y lo negativo en la peluquería canina

Hace tiempo que trato el tema de la denominada peluquería canina en positivo buscando una forma de definir, una forma de entender una visión de la actividad de higiene y cuidado animal basada en la comunicación, el respeto y la empatía.
Es fácil establecer similitudes con la educación en positivo pero aunque en ambas actividades se parta de el estudio del comportamiento animal como base de la comprensión previa a una peluqueria-canina-comunicación mas eficiente y a un mayor entendimiento de la percepción de la otra especie y la forma en que esta reacciona frente a diferentes estímulos o situaciones, la palabra positivo tiene para mi distintas acepciones en educación y en peluquería canina.


Positivo se define como bueno o favorable y es sinonimo de eficaz, efectivo, eficiente, concreto, serio, garantizado, válido, activo y es todo lo contrario a negativo.


Positivo es sumar, aportar cuantas soluciones contribuyan a eliminar cualquier aspecto negativo asociado a nuestra actividad, comenzando por potenciar todo cuanto contribuya al bienestar animal durante su necesaria sesión de aseo y cuidado de su manto a la vez que se procura evitar o eliminar todo cuanto pueda generarle tensión, ansiedad, inseguridad o miedo.
Positiva es la formación que nos capacite para realizar nuestro trabajo con los conocimientos necesarios para realizar un servicio de calidad adaptado a cada caso específico en un entorno seguro y controlado.
Positiva es la mejora de las condiciones laborales en las que muchos profesionales se ven obligados a ejercer.
Positivo es también el asesoramiento a los clientes y la garantia de que sus compañeros van a estar en buenas manos, en unas manos especializadas, preocupadas por su estado y la calidad y la seguridad de los servicios que ofrecen.
A partir de esta concepción positiva se han desarrollado distintas opciones que difieren no en el fondo sino en la forma en la que desarrollan sus servicios, en sus protocolos o en los medios empleados.
Podemos discutir la idoneidad de usar correas, boxes, cabinas o cualquier otra herramienta, sobre la conveniencia o no de hacer coincidir a varios animales a la vez en un mismo espacio o sobre el tiempo mínimo necesario para realizar un determinado servicio pero cualquiera de las opciones que comparta un objetivo positivo es igualmente merecedora de todos los respetos.
Bajo mi punto de vista denominarse peluqueria canina positiva no debería ser excluyente de quienes no usan esta designación, no definirse como positivo no implica en absoluto resultar negativo y entiendo que la inmensa mayoría de los profesionales encajarían en el término positivo aunque no lo hagan constar.
Usar esta palabra implica asumir públicamente un compromiso positivo con la reducción de estres, la acreditación profesional o experiencia laboral, la calidad, la seguridad y la confianza, es en definitiva la afirmación pública de un compromiso con las buenas prácticas profesionales, es también una forma de expresar una diferencia frente a otra forma de  entender y realizar nuestra actividad basada exclusivamente en el rentabilidad económica que ignora y desprecia  tanto nuestro oficio como a los animales a cuyo cuidado nos dedicamos.

Podríamos usar otras palabras que serían igualmente válidas para definir el compromiso que asumimos como etica, justa, honesta, responsable y estaríamos hablando de lo mismo, de hacer lo que consideramos correcto desde nuestra conciencia.

 

Peluquería canina positiva

Causas de estres en la peluquería canina

Condicionantes del servicio

Condicionantes previos

Proteger, cuidar y embellecer

El uso del bozal

Fast grooming-slow grooming

Solvencia y asertividad

El espacio vital

Recibiendo mensajes

Asociación, ¿la solución?

Una competencia desleal que se aprovecha de la falta de regulación de nuestra actividad generando servicios de baja calidad con tarifas por debajo de una mínima rentabilidad, una oferta formativa devaluada que abusa de la vocación de quienes pretenden iniciarse en el oficio, una oferta laboral que explota y frustra las ilusiones de quienes aceptan sus condiciones como una forma de permanencia en una actividad que les apasiona.
El descrédito profesional de un oficio no reconocido como tal, la falta de reconocimiento de una actividad altamente especializada y de una gran responsabilidad, la ignorancia o incluso el desprecio que muestra una gran parte de la sociedad hacia las necesidades reales de higiene y cuidado de sus compañeros caninos y felinos.
Pero sobre todo la falta de unión e incluso el continuo enfrentamiento entre profesionales que propician un ambiente enrarecido, excluyente y carente de la mas mínima confianza e incluso respeto entre quienes nos dedicamos a una tarea, un oficio de los pocos que son disfrutados a pesar del esfuerzo diario que te permite acudir al trabajo los lunes con ganas y disfrutar con la compañía de unos animales que te apasionan con la sensación de colaborar positivamente en su bienestar.
Resulta sencillo conectar con otros compañeros de oficio ya que compartimos unas experiencias que resultan difíciles de comprender por personas ajenas a nuestro mundo. Siempre que se reúne un grupo de peluqueros caninos surge la complicidad y las risas, es fácil comunicar y empatizar pero no resulta tan simple aunar criterios y comprender que nuestro futuro y el del oficio al que tanto debemos depende de nuestra capacidad de entendimiento y colaboración y en definitiva del nivel de compromiso que estemos dispuestos a asumir.
Muchos otros colectivos comprendieron antes que la fuerza está en la unión que nace de la aceptación de unos objetivos comunes, se mantiene mediante la confianza y el respeto profesional y se canaliza mediante la constitución de asociaciones locales y su posterior unión en federaciones que amplíen y refuercen su voz e influencia en la sociedad.
Deberíamos ser capaces de comprender que nuestro futuro personal depende en gran medida del futuro de nuestro colectivo y que solo mediante la unión lograremos hacer progresar y mejorar este apasionante oficio que compartimos y el bienestar de los animales a cuyo cuidado nos dedicamos.
Nuestra actividad tras años de ser ignorada e incluso menospreciada por la administración está entrando, ha entrado de hecho, mediante el Instituto Nacional de las Cualificaciones(INCUAL) en una fase inicial de reconocimiento y regularización, un proceso tras el cual será incluida en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y se elaborarán los instrumentos de apoyo necesarios para la evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral y vías no formales de formación.
¿Que quiere decir esto?
Pues básicamente y a mi entender que en un plazo determinado existirá un plan de formación que dará lugar al reconocimiento de nuestra actividad y la acreditación de quienes nos dedicamos a ella mediante un proceso de evaluación de la experiencia y conocimientos que cada uno de nosotros podamos demostrar.
Las administración seleccionó en su día a una entidad del sector para ejercer como asesora de un proceso tras el cual procederá a contrastar el proyecto con diversas asociaciones de nuestro ámbito en busca de un consenso que permita finalizar el procedimiento.
La puesta en marcha de este proceso regulador y la necesidad de participar en el mismo ha propiciado que tras años de escaso asociacionismo en el sector nos encontremos en un momento en el que se están constituyendo asociaciones en distintas regiones del país, agrupaciones de profesionales de la peluquería canina, la mayoría empresarios del sector, que se organizan para participar de un proceso que será decisivo en nuestro futuro profesional y que pasarán a constituir una federación de ámbito nacional que organice y amplíe sus voces tanto en el actual proceso como en futuras acciones.
Siempre he creído en el poder de un grupo coordinado para la consecución de unos objetivos comunes, hace años que me comprometí personalmente junto a un grupo de compañeros en la constitución de una asociación de peluquerías caninas en Baleares (APCFIB)y he comprobado que lo que nos separa a unos de otros es menos de lo que nos une, que basta con reunirse y hablar con quienes son tu competencia para eliminar desconfianza y recelo, que aunque tengamos visiones diferentes los objetivos son comunes y que nuestros intereses particulares se defienden mucho mejor desde un grupo organizado.
Os animo a agruparos para constituir nuevas asociaciones o uniros a las ya existentes, a definir objetivos, unificar criterios y sumar esfuerzos de la misma forma que espero que las asociaciones existentes o futuras tengan la suficiente disposición y capacidad de entendimiento que les lleve a rechazar enfrentamientos o debates estériles.
La asociación puede ser la solución a muchos de los problemas pero la unión parte del entendimiento y la comprensión mutua, del respeto y del compromiso con nuestro oficio.

¿Estamos realmente dispuestos a reunir a la manada?

El espacio vital en la peluquería canina

¿Dejaríamos a un extraño o a alguien sospechoso acercarse o incluso tocarnos?
Nos mostramos recelosos, cautos y nos produce rechazo, ansiedad o incluso miedo la proximidad de quienes no cuentan con nuestra aprobación o permiso porque reservamos nuestro espacio mas cercano para familiares y personas con las que compartimos nuestra intimidad y permitimos un contacto directo mediante un protocolo social previo que incrementa nuestra confianza en quien se acerca con buenas intenciones evidentes.

Disponemos de varias zonas con unos límites que pueden variar según el momento y lugar.
Los humanos por ejemplo establecemos unos límites a la proximidad de nuestros semejantes y se pueden definir como:

ZONA VERDE
La frontera exterior se denomina zona pública y varía entre 2 y 5 metros según la persona y las circunstancias en en la que pueden estar desconocidos sin sentirnos incómodos.
Esta distancia se reduce en situaciones de aglomeración como discotecas o transporte público y es tan relativa que podemos reducirla en una playa abarrotada y ampliarla en una playa vacía en la que la proximidad de otras personas resulta casi una invasión de nuestro espacio.

ZONA NARANJA
Esta zona la reservamos a nuestros conocidos y varía entre uno y dos metros según la persona y su cultura.

ZONA ROJA
A este espacio tiene acceso exclusivamente las personas de nuestro círculo mas cercano y sus límites pueden incluso desaparecer al no provocar una situación incómoda.

Por lo general se considera que necesitamos mantener una distancia de 20 a 40 centímetros alrededor de nuestra cara aunque quienes sufren síntomas de ansiedad necesitan incluso mas.
Es un hecho que comprobado que los perros, como nosotros, también ponen unos límites a la proximidad, especialmente en situaciones que les producen alarma o incomodidad, que esta distancia está condicionada por su socialización y por su entorno y que como animales sociales permiten y procuran la proximidad de sus conocidos y disponen de un protocolo que facilita el acercamiento.

En la peluquería canina resulta indispensable una intromisión en su area de seguridad, un contacto directo que pueden rechazar con una de las dos formas a su alcance. La evasión o el enfrentamiento son sus únicas salidas ante una situación que entienden como conflictiva, dos opciones que incrementan su nivel de estres y que deben ser evitadas durante el servicio.

¿Como evitar situar al perro ante esta disyuntiva que puede hacer de nuestro manejo una experiencia traumática o desagradable condicionando negativamente las futuras sesiones?

Resultan primordiales:
-La observación de su comportamiento desde el momento en el que entra en el salón y especialmente su reacción al acercamiento o contacto directo, la aceptación o rechazo inicial debe servirnos como guía para nuestra actuación posterior.
-La información que nos puede aportar la persona que le acompaña sobre los cuidados que le proporcionan en casa, sus experiencias anteriores en manos de otros peluquer@s o los problemas de salud que puedan afectar al servicio.
-La comunicación basada en la comprensión de los mensajes que recibimos y emitimos nos ayuda a evitar conflictos refuerza la confianza mutua.
-La empatia nos permite ponernos en su lugar y buscar la forma de no resultar amenazantes o intimidatorios en nuestro trato.
-El respeto que resulta básico en cualquier relación lo es especialmente en la que mantenemos con los animales cuyo bienestar y cuidado da sentido a nuestra actividad.

En resumen:
Desde nuestros conocimientos y experiencia profesional debemos procurar no entrometernos mas allá de lo que el perro nos permita y conseguir mediante una actitud adecuada generar la suficiente confianza para que consienta sin demasiadas reservas nuestro acercamiento a su zona roja, la manipulación y el contacto directo que el desarrollo del servicio requiere.