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Estrés en la peluquería canina

 

Estas trabajando relajado pero suena el teléfono, RINGGGGG
dejas lo que estás haciendo, lo coges, saludas y oyes
¿podría hablar con el gerente?
cuelgas sabiendo que es una de esas llamadas de cada día que no te interesan
vuelves a la mesa pero el perro está inquieto
entra alguien y sales a atender
explicas, vendes , cobras
y vuelves a coger al perro al que estabas arreglando pero no te deja quieta la pata
le hablas, lo acaricias y lo relajas.
Suena de nuevo el teléfono
es una clienta que pide cita
mientras otro perro que espera se pone a ladrar
comienzas a perder los nervios
pero tomas aire y te relajas
y muy amable le das cita y vuelves a la mesa.
Entra por la puerta una posible clienta
sales pensando que el trabajo se está atrasando
miras la hora y lo confirmas
estas a quince minutos de hora de entrega prevista y el tiempo corre
la clienta te dice:
¿puedo hacerte una preguntita?
y tú que sonríes mientras piensas
la pregunta inútil que me va a hacer perder el tiempo
pero aguantas como un campeón de la paciencia
mientras de refilón miras en la pantalla las novedades del Facebook,
te despides y vuelves a coger al perro que tenías entre manos.
Corres porque el dueño de tu perro está a punto de llegar
y aparece un comercial del sector con ganas de venderte algo o pasar el rato,
le dices que pase para hablar mientras terminas
y suena el teléfono de nuevo RINGGGGG
lo coges e intentan venderte un seguro, publicidad, un servicio telefónico o lo que sea,
cuelgas mientras ves aparecer al cliente que viene a recoger a su perro.
Y aún te queda un rato
te aceleras y corres,
en este momento el riesgo de accidente por corte aumenta considerablemente.
Mientras tanto el perro ve o intuye la llegada de su dueño
y decide que el servicio ha terminado, que debe irse a su casa
comienza a excitarse, a jadear y estirar hacia su dueño
y tu aún no has acabado el servicio.
Te disculpas como puedes y pides más tiempo a tu cliente
y sigues mientras el comercial te habla y te habla,
te entran unos chicos elegantemente vestidos que dicen quieren hablar con el gerente
y desde dentro y con las tijeras en la mano les dices:
-ya tengo una compañía telefónica y no quiero comparar porque me gusta pagar de mas.
Terminas el perro que tienes entre manos mas tarde de lo previsto
mientras el comercial que te acompaña no entiende porque hoy no le vas a comprar nada.
Sales a entregar el perro sudando, con una cara ligeramente desencajada
que intentas disimular o camuflar con amabilidad y cortesía.
Despachas como puedes, con prisas y sigues.
Porque tienes mas perros esperando, mas dueños por llegar,
mas clientes por atender, mas llamadas por responder,
mas comerciales por escuchar
y menos tiempo, mucho menos tiempo para todo.

5 pensamientos sobre “Estrés en la peluquería canina”

  1. Me encanta esque disfruto muchisimo con cada una de tus publucaciones porque deberia de haber un luis guerrero en cada provincia pero como no puede ser gracias por hacernoslo llegar

  2. Jejeje… Yo en muchos casos no contesto el teléfono el cual tengo conectado a un pinganillo y a parte a los clientes los llamo yo cuando termino para que no vengan. Doy citas cada 2 horas y cojo 4 seguidos para no perder tiempo. Y por suerte no tengo casi tienda así que nadie viene a comprar. Por si a alguien le doy alguna idea anti estress jejeje. Y por supuesto… Somos dos. Aún así hay días que se va todo al traste jejeje

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