Peluquer@s caninos profesionales, aficionad@s y chapucer@s.

La falta de regulación de nuestra actividad facilita el acceso al sector de personas sin experiencia ni preparación previa desprestigiando así la labor de los auténticos profesionales y sobre todo poniendo en riesgo la seguridad de los animales confiados a su cuidado. Al no existir ninguna titulación oficial que sea exigible para la realización de una tarea tan especializada y delicada como es la higiene y estética canina nos encontramos en una  situación en la que el cliente no tiene la posibilidad de diferenciar y seleccionar un servicio de calidad y garantía entre una oferta basada principalmente en precios bajos. Una situación que favorece la presencia de una oferta de servicio deficiente basada en:

  • La contratación de personal no especializado y dispuesto a soportar cualquier condición laboral a cambio de la posibilidad de desarrollar una actividad que les apasiona.
  • La reducción del tiempo de servicio mediante la eliminación de los detalles que aportan calidad al mismo.
  • La escasa adaptación de los espacios y las herramientas a la legalidad exigible y al correcto y seguro desarrollo de la actividad.
  • El sometimiento de los animales a una presión que aumenta considerablemente su nivel de estrés, angustia y miedo convirtiendo la sesión en una experiencia muy negativa.

La dificultad para acreditar el nivel profesional propio en un oficio que carece de categorías profesionales que definan claramente los conocimientos y los niveles de responsabilidad a adquirir y acreditar de forma progresiva, la presencia de gran cantidad de advenedizos que aprovechan la facilidad de acceso al oficio y el descontrol administrativo en un tiempo en el que el sector aún crece y la falta de exigencia de servicios de calidad por parte de muchos propietarios de mascotas hacen que en el momento actual podamos encontrar profesionales, aficionados y chapuceros ejerciendo y compitiendo libremente y sin control.   Servicios poco profesionales


Estas son las definiciones que pueden ayudar a diferenciar claramente entre realizar una actividad como profesional, aficionado o chapucero. profesional adj. 1 Relativo a la profesión: actividad profesional. — adj./s. com. 2 Se aplica a la persona que realiza una actividad que constituye su profesión o medio de ganarse la vida:                                                            deportista profesional; un profesional de la construcción. — s. com. 3 Persona que realiza su trabajo con aplicación, seriedad, honradez y eficacia:     es un gran profesional de la fontanería profesional sustantivo masculino-femenino 1. persona que ejerce una actividad como medio de vida          (un profesional de la medicina) 2. experto persona que ejerce su oficio con destacada capacidad                 Eres todo un profesional. profesional abreviación 1. relacionado con los oficios realizados como medio de vida ingresar al mundo profesional


aficionado, -da adj./s. m. y f. 1 Se aplica a la persona que gusta de una cosa o tiene interés por ella: aficionado a la lectura. 2 Se aplica a la persona que practica una actividad, generalmente deportiva o artística, por placer y sin recibir dinero a cambio:          fotógrafo aficionado; es un torneo para aficionados y no para jugadores profesionales. amateur.  3 Se aplica a la persona que asiste regularmente a un espectáculo o competición deportiva por el cual siente gran afición:                                           la policía controlaba a los aficionados más exaltados. aficionado, -da  adj.-s. Que cultiva algún arte sin tenerlo por oficio. Que siente afición por algún arte, espectáculo, deporte, etc.


chapucero, -ra adj./s. m. y f. 1 fam. Se aplica a la persona que hace las cosas sin técnica ni cuidado o con un acabado deficiente: este fontanero es un chapucero:              ha arreglado la avería, pero me ha roto el alicatado. chapuzas. — adj. 2 fam. Que se ha hecho sin técnica ni cuidado o con un acabado deficiente: ¡qué representación tan chapucera: ni siquiera han maquillado a los actores! chapucero, -ra adj. Hecho tosca y groseramente. adj.-s. Díc. de la persona que trabaja de este modo. Embustero. chapucero, -ra (t∫apu’θeɾo, -ɾa) abreviación 1. chambón que hace las cosas sin cuidado y con un acabado deficiente un pintor chapucero


Las diferencias entre profesionales, aficionados y chapuceros las definen la formación, la experiencia, la técnica, el trato ofrecido a clientes y mascotas,  su obra y el hecho de ser un trabajo remunerado o no.

La calidad de un servicio excelente es la principal característica de un profesional, un aficionado cualificado también puede ofrecer un servicio de gran nivel aunque como amateur no debería ser retribuido y un chapucero que se considere profesional  siempre realizará un trabajo deficiente en calidad y que facturará a la baja como principal atractivo hacia la clientela.

En un momento en el que la prioridad para los auténticos profesionales debería ser la unión de criterios y la regularización de la actividad, la oferta y la formación  crece la desconfianza y el descrédito, la desunión que propicia el provecho de quienes consideran esta simplemente una actividad en expansión en la que lo importante es el beneficio por encima del respeto a los animales y a sus dueños.

Personalmente tengo la esperanza y confío en la reacción positiva de quienes independientemente de su nivel mantienen un espíritu de continua mejora profesional, creen en lo que hacen y ven a sus colegas como compañer@s mas allá de la normal competencia empresarial o en competiciones porque quienes vivimos no a costa de los animales sino gracias a ellos tenemos mucho que compartir y motivos por los que luchar por la evolución de esta forma de vida que hemos elegido y que cada día nos satisface mas.

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