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La Calidad como elemento diferenciador en la peluquería canina

Siempre he pensado que llegará un día en el que existirá una titulación oficial para l@s peluquer@s canin@s que será el reconocimiento a una formación especializada, la acreditación obligatoria para ejercer un oficio con tan elevado nivel de responsabilidad, el reconocimiento a una actividad que algunos consideran un lujo pero que es en realidad una necesidad, la acreditación profesional es la mejor herramienta para mejorar la concienciacion social sobre la necesidad de mantener a unos animales con los que convivimos en perfectas condiciones de higiene y mejorar su apariencia acudiendo a profesionales especializados.

Estoy seguro que ese día llegará y  que quienes ejercemos actualmente como peluquer@s canin@s tenemos mucho que decir y hacer en la regulación de nuestra actividad, lo que me parece imposible es que dicha titulación acabe siendo obligatoria a la hora de ejercer profesionalmente puesto que en otras actividades ya regladas la titulación no es un requisito imprescindible para abrir un negocio o realizar las tareas propias del oficio.

Cuando vas a un bar o restaurante supones que la persona que se encarga de elaborar la comida que ofrecen es un cocinero con los conocimientos y la experiencia que esperas de un profesional pero esto no siempre es así y en peluquería humana tampoco existe la condición de estar titulado para ejercer, puedes suponer que quien está a cargo del servicio cuenta con la suficiente capacitación como para llevarlo a cabo con la calidad y seguridad requeridas pero nada le obliga a disponer de una titulación que acredite su formación.

Quiero decir que estoy totalmente a favor de la regularización de nuestra actividad y la formación básica imprescindible, pero en libre competencia son los profesionales y las empresas que ofrecen un mejor servicio quienes reciben la recompensa de una clientela fiel, estable, numerosa y generadora de buenas referencias.

Muchos peluqueros de personas de reconocido prestigio y grandes cocineros han ejercido, ejercen, triunfan y revolucionan su profesión sin haber recibido mas formación que la adquirida trabajando y evolucionando desde los puestos de mas baja cualificación pero entiendo que un periodo de formación previo a la incorporación al sector asegura unos conocimientos elementales, una base sobre la que crecer profesionalmente común a todos los principiantes que asegura una rápida y positiva evolución profesional y sobre todo colabora para potenciar las buenas prácticas en el oficio.
El nuestro es un sector en el que resulta extremadamente difícil encontrar un puesto de trabajo junto a profesionales experimentados ya que los propietarios de salones profesionales suelen ser peluqueros caninos que trabajan solos, sin ayudantes y la mayoría de la oferta de empleo se canaliza a través de clínicas y tiendas de animales que contratan personas que se hagan cargo de una actividad que consideran complementaria y de escasa especialización.     Mas información

Pienso que nos quejamos con razón, que la competencia desleal es muy dañina, que hay mucho chapucero y  que cualquiera  puede denominarse a sí mismo como peluquero canino pero debemos entender que la lucha contra estos factores negativos pasa por la diferenciación mediante la calidad del servicio, la información a los clientes sobre las ventajas y la garantía que supone acudir a un centro que acredite asumir un compromiso de buenas practicas y los riesgos derivados de hacerlo a donde no o asumen dicho compromiso.

En otras actividades como las que antes he mencionado la calidad y la confianza son factores determinantes en la elección de centro por parte de los clientes y los profesionales de una u otra forma han conseguido establecer una diferencia que va mas allá del precio del servicio y que consiste en el prestigio profesional, algo que beneficia a todo el colectivo pero especialmente a quienes se diferencian por su búsqueda de la excelencia.

Estoy convencido, porque me consta que estamos en el camino, de que aparecerá una forma de acreditar la calidad de determinados centros de peluquería ante los clientes que realmente se preocupan de sus compañeros peludos y estos buscarán dicha acreditación en sus poblaciones ya que les supone una garantía en el servicio. Siempre habrá ignorantes o desaprensivos que no valoren ni diferencien un buen servicio mas allá del precio pero estos seguirán acudiendo esporadicamente con sus animales en el lamentable estado de higiene habitual al reclamo de un precio bajo y un servicio de que podemos denominar como Fast Grooming.

En definitiva las claves para diferenciarse y aparecer como una interesante y atractiva oferta a ojos de clientes concienciados de las necesidades reales de sus mascotas son la calidad, la seguridad y la garantía en el servicio acompañadas de la acreditación y el distintivo que las represente aportando confianza.

 

Peluquer@s canin@s, tod@s iguales tod@s diferentes. La medida del exito

L@s peluquer@s caninos formamos un colectivo muy variado y compartimos un oficio que es a su vez una afición.
Llegamos a la profesión desde una experiencia previa en la cría y las exposiciones de belleza o simplemente porque siempre nos había atraído el contacto con estos animales y decidimos dedicarnos a su cuidado, pero cuando nos iniciamos profesionalmente, independientemente del orijen de nuestro interés quedamos enganchados para siempre a una actividad que aunque fisicamente dura, escasamente pagada en relación al esfuerzo y de baja consideración y reconocimiento social nos llena de satisfacción.

Somos tod@s iguales y tod@s diferentes porque hay peluquer@s que compiten en campeonatos de habilidad, creatividad y técnica, hay peluquer@s que compiten por conseguir y mantener buenos clientes en sus salones y por supuesto hay quien hace ambas cosas.
Hay peluquer@s empresari@s y asalariad@s, peluquer@s con una formación continua y otr@s con escasa formación, hay peluquer@s que evolucionan y otr@s que se estancan en el pasado, hay peluquer@s que luchan por la profesión y otr@s que se aprovechan de la situación, hay peluquer@s que dan prestigio al oficio y otr@s que lo devalúan, hay peluquer@s que comparten sus conocimientos y otr@s que los ocultan,  hay peluquer@s admirados y otr@s olvidados, hay peluqueros que enseñan su trabajo y otr@s que lo esconden, hay peluquer@s que unen y otr@s que separan y hay peluquer@s con exito y otr@s sin el.

¿En que consiste el exito en la peluquería canina, que logros se deben conseguir para considerar que se ha alcanzado el exito profesional?
La percepción del exito es una cuestión personal ya que cada cual establece su meta y las sucesivas etapas a cumplir y celebrar.
Para un@s puede ser el triunfo en la competición, para otr@s la consolidación de su empresa, la admiración de los compañeros, el reconocimiento de sus clientes, ganar mucho dinero,  simplemente tener un trabajo que les satisface o la suma de varias de estas razones.

Lo que está muy claro es que sin una formación adecuada, una práctica continua, un espiritu de constante mejora y una gran capacidad de esfuerzo no se llega a ninguna parte como peluquer@ canin@ y que aquell@s a l@s que admiramos por sus logros profesionales han realizado el camino con ilusión y esfuerzo y l@s mejores no tienen la impresión de haber llegado sino la satisfaccion de saber lo mucho que aún les queda porque siempre hay metas a las que llegar.

La maduración profesional

Se da en nuestra profesión una lamentable y triste situación que por un lado lleva a frustrar la vocación de un@s y por otra pone en riesgo la esperanza y la inversión de otr@s.

La cuestión es la dificultad que tienen l@s profesionales, tras adquirir la formación adecuada, para acceder a un puesto de trabajo que les permita madurar los conocimientos e incrementar las horas de prácticas en centros gestionados por profesionales de la peluquería canina mas experimentados.

La ocasión de seguir evolucionando habitual en otras profesiones se ve frustrada por la escasa capacidad de contratación de ayudantes en las peluquerías caninas ya establecidas debida a la competencia de clínicas y tiendas que son las que concentran la mayor parte de la oferta laboral del sector.

Esta situación les obliga a aceptar un puesto de trabajo para el que aún no están suficientemente preparad@s, someterse a una dirección y unas exigencias por parte de personas ajenas a la profesión y unas condiciones laborales que favorecen a la parte contratante en las que a menudo han de compatibilizar su trabajo como peluquer@s canin@s con la asistencia en la clínica o las tareas propias de una tienda de animales.

Es triste comprobar como personas con una gran vocación y buena mano para el cuidado animal acaban quemándose y abandonando su sueño o lanzándose a la aventura de iniciar su propio negocio invirtiendo los medios que pueden reunir en una lucha por la supervivencia empresarial en dura competencia con centros en los que al ser esta una actividad complementaria pueden permitirse ofrecer tarifas muy bajas o con quienes deciden trabajar por su cuenta y al margen del sistema.

Como formadores de nuevos profesionales desde hace años hemos asistido y seguimos asistiendo al momento en el que se enfrentan al vacío posterior a la finalización de su curso, a la necesidad que tienen de continuar, de madurar su formación y la incapacidad para integrarse en un centro especializado, a la frustración que supone en el mejor de los casos enfrentarse desde la inexperiencia a un puesto de trabajo en el que la exigencia es el tiempo de servicio por encima de la calidad o el bienestar del animal, a ofertas laborales en condiciones dudosas en las que ante cualquier queja se les ofrece la salida ya que para el contratante no es mas que otr@ posible candidat@ de l@s much@s que esperan tras la puerta.

Resulta lamentable también comprobar como en numerosas ocasiones los servicios de peluquería canina son realizados por personas sin la preparación necesaria y cuyo aprendizaje se ha basado principalmente en la imitación de las prácticas realizadas por quien le precedió en el puesto, sin una base formativa que le permita comprender lo adecuado o inadecuado de sus prácticas.

Solo se puede considerar profesional de la peluquería canina quien se preocupa de aprender continuamente sobre nuestra actividad, de evolucionar, de mejorar la técnica y los conocimientos de forma que el servicio de peluquería se realice con la seguridad, la calidad, el compromiso y el respeto que les debemos a los animales a nuestro cuidado y a quienes nos los confían.

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